3.9 Literatura española del siglo XX (aspectos teóricos)

La literatura castellana del siglo XX se caracteriza por su gran florecimiento en las tres primeras décadas, cuando se impregna de todas las tendencias europeas del momento, y por el aislamiento a partir de la Guerra Civil.

Literatura anterior a la Guerra Civil

  • Modernismo. Es un movimiento de renovación estética introducido desde Hispanoamérica por Rubén Darío en los primeros años del siglo XX. Su objetivo es buscar la belleza, de manera que presenta una realidad idealizada y siente fascinación por el exotismo y la elegancia formal (léxico seleccionado, palabras cultas). También destaca su gusto por lo sensual (musicalidad, colorido, aromas, etc.). Los principales poetas españoles que representan esta tendencia son Manuel Machado y Juan Ramón Jiménez (en una de sus etapas).
  • Generación del 98. Proponen una renovación estética y una regeneración cultural. Es un grupo de escritores que centra su interés en los problemas de España (pérdida de las últimas colonias, miseria, injusticia social...) y vieron en el paisaje de Castilla el símbolo de la esencia del país. Muchas obras muestran las preocupaciones filosóficas de los autores y, estilísticamente, se caracterizan por la sobriedad (uso de palabras claras, aunque sienten un gusto especial por las tradicionales) y el subjetivismo.

Coetáneos de los modernistas, como novelistas destacan Miguel de Unamuno (autor de Niebla), Azorín y Pío Baroja, cuyas obras –entre las que cabe mencionar El árbol de la ciencia– se organizan en trilogías. En teatro, sobresale Ramón María del Valle-Inclán (con sus famosos esperpentos, como Luces de bohemia)y el principal poeta de este grupo es Antonio Machado (Campos de Castilla).

  • Generación del 27. En la segunda década del siglo XX, se unen en torno al homenaje del tercer centenario de Góngora un grupo de poetas con formación universitaria e ideas políticas progresistas. Se proponen modernizar la poesía española teniendo en cuenta la literatura del pasado, por lo que consiguen una interesante fusión de tradición y vanguardia. Su poesía se caracteriza por el uso del verso libre y el empleo de imágenes visionarias, como es propio de las tendencias vanguardistas del momento.

Los autores más destacados son Pedro Salinas (con La voz a ti debida), Jorge Guillén (Cántico), Gerardo Diego, Federico García Lorca (Romancero gitano), Rafael Alberti (Marinero en tierra), Luis Cernuda y Vicente Aleixandre (La destrucción o el amor). Miguel Hernández suele estudiarse como epígono de esta generación.

Literatura posterior a la Guerra Civil

Tras la guerra, muchos escritores han muerto (Valle-Inclán o García Lorca), están encarcelados (Miguel Hernández) o se han visto obligados al exilio (Antonio Machado, Rafael Alberti...). Además, los que permanecen en España se ven limitados por el aislamiento de España y por las restricciones que impone la censura, de manera que acaba drásticamente la etapa de esplendor de las primeras décadas.

  • Literatura de posguerra (años 40). La poesía se debate entre la visión optimista del mundo de los autores con ideología conservadora (poesía arraigada) y aquella que manifiesta angustia vital y desesperanza ante ese entorno de miseria y destrucción (el iniciador de esta poesía desarraigada fue Dámaso Alonso con Hijos de la ira).

La novela es realista y pesimista, poblada por personajes inadaptados que buscan una salida a su vacío existencial. Las obras más importantes son La familia de Pascual Duarte de Camilo José Cela y Nada de Carmen Laforet.

En teatro, bajo el estricto control de la censura, triunfa el teatro humorístico de Miguel Mihura (Tres sombreros de copa) y Enrique Jardiel Poncela.

  • Literatura social (años 50). El objetivo es criticar las injusticias sociales, de manera que la literatura se convierte en una herramienta al servicio del cambio. Los principales poetas son Blas de Otero (Pido la paz y la palabra), José Hierro (Quinta del 42) y Gabriel Celaya. En novela, cabe destacar a Camilo José Cela (La colmena), Rafael Sánchez Ferlosio (El Jarama), Miguel Delibes (El camino) y Carmen Martín Gaite (Entre visillos). Los dramaturgos más importantes son Antonio Buero Vallejo (Historia de una escalera) y Alfonso Sastre.
  • Literatura experimental y de renovación formal (años 60). Hay un conjunto de factores que explican la renovación formal en la literatura de esta época: en primer lugar, la literatura social empieza a producir cierto cansancio, pues existe el convencimiento de que se pueden crear obras críticas sin renunciar a la calidad estética. Además, estos escritores ya no han participado en la Guerra Civil, por lo que están menos involucrados en este hecho histórico, a pesar de que su niñez haya estado condicionada por la miseria de la posguerra. Por último, el ligero aperturismo de la dictadura franquista permite a los autores españoles impregnarse de las innovaciones estéticas de los movimientos literarios de la época.

Los poetas siguen centrándose en los aspectos humanos y solidarios, pero con un decidido interés por indagar las posibilidades del lenguaje. Destacan Ángel González, Jaime Gil de Biedma, José Ángel Valente, Claudio Rodríguez y José Agustín Goytisolo. Las novelas más importantes son Tiempo de silencio de Luis Martín Santos y Cinco horas con Mario, de Miguel Delibes, mientras que en teatro es relevante la figura de Fernando Arrabal y de los grupos de teatro independientes, como Els Joglars.

  • Literatura desde 1975. A principios de los años 70, destacan en poesía los novísimos, un grupo que se ha definido como experimental, esteticista y lúdico. Su rasgo esencial es el interés por los motivos culturales extranjeros. Sobresale Pere Gimferrer (Arde el mar). A partir de mediados de los setenta, decae la estética de los novísimos y se produce una nueva poesía más intimista que rescata la continuidad con el pasado literario español. Las tendencias son muy variadas, pero la más representativa es la poesía de la experiencia, de autores como Luis García Montero.

En los últimos años, en la novela española se ha producido un cierto cansancio del experimentalismo de los años sesenta. Por ello, las obras han optado por la recuperación de la intriga y el argumento, como puede observarse en La verdad sobre el caso Savolta, de Eduardo Mendoza. No es posible hablar de grupos homogéneos de autores, pues apenas existen características comunes entre las obras, pero en líneas generales se percibe una vuelta a la subjetividad en los temas.

En teatro, los autores más relevantes son José Luis Alonso de Santos (con obras como Bajarse al moro), Fermín Cabal y José Sanchís Sinisterra (¡Ay, Carmela!).

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