Poesía do Mes

Xaneiro 2013

Vai frío e saímos ao monte
buscar leña e tamén traemos
piñas coas que prender o lume.
Sobre a lareira dispoñemos
as achas e as chamas inician
con vehemencia a combustión
da periferia ata que o lume
se instala na cerna do bosque
e reina coma un deus inapelable
a quen se lle rende o sacrificio das horas.
Pola cheminea medra unha flor de fume
que esfolla o vento.

 

Eva Veiga (1961-), A luz e as súas cicatrices

Decembro 2012

Vastas son las variantes del olvido:
el óxido, la sangre coagulada,
los cementerios de automóviles, el musgo
suturando las llagas de las piedras,
el resplandor de las farolas
en los charcos, las botellas vacías.

Pero ninguna tan veraz como esa página
escrita por error en la amenazadora
coyunda del vacío de la noche,
justo cuando desploma la impotencia
su pesadumbre sobre la escritura.

Allí el olvido sella su pacto con los libros.


José Manuel Caballero Bonald (1926-)
 

Manual de  infractores

caballero bonald

Novembro 2012

Quixera dicir tanto e non digo nada

Quixera expresar verbas doces

Andoriñas bulideiras que saíran da miña boca

E non digo nada...

Quixera soltar a mapoula

Que pechada sobrevive

Ao cru inverno

E non digo nada...

Quixera dicir tanto e acabo...

Acabo amando en silencio

Un silencio que cheira a morto

Un silencio sepulcral

Quixera dicirche tanto

Pero acabo...

Acabo calando...

                                     (Rosa Martínez Vilas, rosanegra, 1974-)

Outubro 2012

Elegía de otoño

Las hojas del otoño flotan sobre tu brisa
y caen en el estanque solitario del alma.
Un dolor de ser otros parece que nos pesa
como unas rotas alas.
(Acaso nunca el hombre es él mismo.) Escuchamos
la voz honda del tiempo, la palabra
del tiempo que en los labios cobrizos del otoño
pone su dejo antiguo, su amarillez, y pasa.

Escuchamos el tiempo pasar: es un rebaño
invisible que pisa por la hierba mojada;
es una larga ronda de vientos tañedores
entre las flautas rojas de las ramas;

es una herida queja de líquidos metales
por fugitivos corazones de agua.
Escuchamos el tiempo y apretamos los párpados
y sentimos el tiempo en nuestras lágrimas.

El otoño que arde con su lumbre de gloria
presta a las cosas luz misteriosa y dorada;
toda la tierra tiene una triste hermosura
como una dulce evocación de infancia.

También otoño el corazón nos dora
y sus hondos paisajes nos enciende en el alma
y nos sentimos tiempo transitando, fundida
nuestra amarilla cera en las hermosas brasas.

Caminamos pisando un corazón de hojas.
Pisando lentamente una esperanza.
Y miramos al cielo. Y abatimos la frente.
Y decimos: -Mañana.

Leopoldo de Luis (1918-2005)


Xuño 2012

Tiempo, yo te odio. Aunque sin ti no existiera.
Y por tu pasar moriré aunque por tu pasar nací.
Como San Francisco de Borja yo quiero ahora
amar a alguien a quien no toque el tiempo
y que alquilemos un cuarto donde la noche no pase
ni se apaguen uno a uno los anuncios de neón.

Ernesto Cardenal (1925-)

 

Maio 2012

 

CANDO TÍ VOLVAS...
 

Na matricial Galiza, sempre túa,
que dende a Torre de Hércules ao Miño
un facho acenderá por cada illa,
cando tí volvas polo mare;
de toxo unha fogueira en cada monte,
cando tí volvas polo mare;
dos castros na coroa unha cachela,
cando tí volvas polo mare;
unha loura candea en cada pino,
cando tí volvas polo mare;
o seu cirio de frouma os alciprestes,
cando tí volvas polo mare;
un farol mariñeiro en cada dorna,
cando tí volvas polo mare;
veliñas á xanela en cada casa,
cando tí volvas polo mare;
e as pérolas das bágoas derramadas,
cando tí chegues polo mare;
cando tí chegues polo mare...


Valentín Paz Andrade(1898-1987)

 

 

Abril 2012

XLIII
    

     Era una mañana y abril sonreía.
Frente al horizonte dorado moría
la luna, muy blanca y opaca; tras ella,
cual tenue ligera quimera, corría
la nube que apenas enturbia una estrella.
...
     Pregunté a la tarde de abril que moría:
¿Al fin la alegría se acerca a mi casa?
La tarde de abril sonrió: La alegría
pasó por tu puerta —y luego, sombría:—
Pasó por tu puerta. Dos veces no pasa.



Antonio Machado(1875-1939)

 

Marzo 2012

PRIMAVERA


No mundo é sempre Primavera.
Sempre. Sempre.
                              Por moito
que queiran e que intenten
prohibila, afogala, asasinala
rexurde xoven, pura, inmaculada,
inocente, incontíbel, poderosa.

O mundo azul, Venus, Primavera:
a primeira luz que nos aluma
e lle dá ás cousas transparencia,
reconciliando ao home co universo.
E que fai que o noso instinto
sexa un torrente caudaloso e puro.

A Primavera é Venus.
                                  Florentina
Flora, loira como o bo trigo
candeal, o ouro e o lume do sol
nos seus cabelos fermosísimos
que nos incendian totalmente
cun lume que acaba consumíndonos.

A Primavera é azul: tal os ríos
do noso bon país.
                             Como as veas
nas que corre -seiva fecundante-
o noso sangue abrasado e soerguido
que berra, canta, clama ao ceo
e pide, sen máis, perpetuarse.  

 
Manuel María (1929-2004)

 

Febreiro 2012


Hay ojos que miran, -hay ojos que sueñan,
hay ojos que llaman, -hay ojos que esperan,
hay ojos que ríen  -risa placentera,
hay ojos que lloran -con llanto de pena,
unos hacia adentro -otros hacia fuera.


Son como las flores -que cría la tierra.
Mas tus ojos verdes, -mi eterna Teresa,
los que están haciendo -tu mano de hierba,
me miran, me sueñan, -me llaman, me esperan,
me ríen rientes -risa placentera,
me lloran llorosos -con llanto de pena,
desde tierra adentro, -desde tierra afuera.


En tus ojos nazco, -tus ojos me crean,
vivo yo en tus ojos -el sol de mi esfera,
en tus ojos muero, -mi casa y vereda,
tus ojos mi tumba, -tus ojos mi tierra.

 

Miguel de Unamuno (1864-1936)

 

Xaneiro 2012

 
Xaneiro 1972, II
Cando quero vivir
digo Moraima.
Digo Moraima
cando semento a espranza.
Digo Moraima
e ponse azul a alba.

Cando quero soñar
digo Moraima.
Digo Moraima
cando a noite é pechada.
Digo Moraima
e ponse a luz en marcha.

Cando quero chorar
digo Moraima.
Digo Moraima 
cando a anguria me abafa.
Digo Moraima
e ponse a mar en calma.
Cando quero surrir
digo Moraima.
Digo Moraima
cando a mañá é crara.
Digo Moraima
e ponse a tarde mansa.

Cando quero morrer
non digo nada.
E mátame o silencio
de non decir Moraima.

(Celso Emilio Ferreiro, 1912-1979)

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