Abril 2011

Abril 2011

Pano. O derradeiro caso de Poirot
de
Agatha Christie
Novo asasinato en Styles. O asasino xa matara impunemente en cinco anteriores ocasións e, como todos os criminais, pensa ser máis intelixente que ninguén. E iso é algo que Poirot non pode consentir, así que volve a Styles, xunto ao Capitán Hastings para localizar o asasino. Pero o detective é agora un inválido nunha cadeira de rodas, enfermo do corazón. Mais mantén o cerebro áxil, sutil, vivo, astuto e sagaz. O detective dáse conta de que este será o seu último caso, o máis interesante de todos. O asasino ten unha técnica case sen fallos, idea crimes case perfectos. Isto provoca admiración en Poirot, aínda que tamén constitúe un desafío que o detective non pode rexeitar. Porque para un detective non pode existir o crime perfecto. Malia estar cos cinco sentidos alerta Poirot non logra evitar que o homicida golpee de novo. Pero ese si que será o seu último delito... Poirot obterá o seu último éxito...
   
Na Biblioteca tamén atoparás outras obras de Agatha Christie como:
Asesinato en el Orient Express,
El asesinato de Roger Ackroyd, 
O asasinato de Roger Ackroyd

ANO DOS BOSQUES E LITERATURA

Neste abril primaveral de 2011, Ano Internacional dos Bosques, queremos compartir algúns textos literarios referidos ao reino vexetal con esta escolma froito do traballo do equipo de biblioteca e do club de lectura "Pedra do Acordo":

Abril 2011

Primavera
Cuando era primavera en España:
frente al mar, los espejos
rompían sus barandillas
y el jazmín agrandaba
su diminuta estrella,
hasta cumplir el límite
de su aroma en la noche.

Cuando era primavera.

Cuando era primavera en España:
junto a la orilla de los ríos,
las grandes mariposas de la luna
fecundaban los cuerpos desnudos
de las muchachas
y los nardos crecían silencios
dentro del corazón
hasta taparnos la garganta.
Cuando era primavera.

Cuando era primavera en España:
todas las playas convergían en un anillo
y el mar sonaba entonces,
como el ojo de un pez sobre la arena,
frente a un cielo más limpio
que la paz de una nave, sin viento, en su pupila.
Cuando era primavera.

Cuando era primavera en España:
los olivos temblaban
adormecidos bajo la sangre azul del día,
mientras que el sol rodaba
desde la piel tan limpia de los toros,
al terrón en barbecho
recién movido por la lengua caliente de la azada
Cuando era primavera.
Cuando era primavera en España:
los cerezos en flor
se clavaban de un golpe contra el sueño
y los labios crecían
como la espuma en celo de una aurora,
hasta dejarse nuestro cuerpo a su espalda,
igual que el agua humilde
de un arroyo que empieza.
Cuando era primavera.

Cuando era primavera en España:
todos los hombres olvidaban su muerte
y se tendían confiados, juntos, sobre la tierra
hasta olvidarse el tiempo
y el corazón tan débil por el que ardían.
Cuando era primavera.

Cuando era primavera en España:
yo buscaba en el cielo.
yo buscaba
las huellas tan antiguas
de mis primeras lágrimas
y todas las estrellas levantaban mi cuerpo
siempre tendido en una misma arena,
al igual que el perfume, tan lento,
nocturno, de las magnolias.
Cuando era primavera.

Pero, ¡ay!, tan sólo
cuando era primavera en España.
Solamente en España,
antes, cuando era primavera.

                          Emilio Prados (1899-1962)

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